El cielo protector de Paul Bowles

Cuando se estrenó la película El cielo protector de Bernardo Bertolucci en 1990, yo acababa de volver de un viaje en furgoneta de un mes por Argelia y Marruecos con unos amigos. El objetivo final era bajar hasta el Sáhara argelino. Fue una de las experiencias viajeras más intensas de mi vida. Después de ver la película, leí el libro de Paul Bowles en el que está basada. Me compré la edición en inglés, que es la que aparece en la foto de encabezamiento de la reseña. A partir de ese momento, empecé a leer más obras de este autor y a interesarme cada vez más por su vida en Marruecos.

Paul Bowles fue un compositor, escritor y viajero estadounidense que se instaló en Tanger en 1947 donde permaneció hasta su muerte en 1999. Llegó acompañado de su mujer Jane Auer, también escritora. Por aquel entonces Tánger era una zona internacional, un protectorado ejercido por varios países y eso cautivó a Bowles por la libertad que se respiraba y por que era una pequeña babel cultural. Por allí pasaron personajes como Tennessee Williams, Truman Capote, Allen Ginsberg, Jack Kerouac o William Burroughs.

El cielo protector, escrita en 1949, es su novela más famosa. En ella nos relata la experiencia de la pareja formada por Port y Kit Moresby que viajan al norte de África para intentar superar la crisis matrimonial que atraviesan acompañados por su amigo Tunner.  El viaje se convertirá en un viaje de autoconocimiento y búsqueda de respuestas por el desierto del Sáhara.

Bowles tuvo la oportunidad de viajar allí en numerosas ocasiones y lo calificó como «el lugar más bello del mundo, precisamente porque allí no hay nada. El cielo azul no está allí. Solo está la noche, siempre»

El cielo protector es considerada como una de las mejores cien novelas del siglo XX. Tenesse Williams dijo de ella que era una novela salvaje y aterradora, una alegoría del hombre y sus desiertos». Un libro intenso que no deja indiferente y que cuenta además con una maravillosa adaptación cinematográfica.

Las voces de Marrakech de Elias Canetti

Impresiones después de un viaje

Elias Canetti era de familia sefardí de ascendencia hispánica por parte de madre. Sus antepasados adoptaron el apellido Canetti, forma italianizada de Cañete, la localidad conquense de la que procedían. Nació en Bulgaria en 1905 y pasó parte de su infancia en Austria y Suiza. Cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, emigró a Inglaterra. Obtuvo varios premios por su trayectora literaria, entre ellos el Premio Nobel en 1981.

En 1954, el escritor acompañó a Marrakech al equipo cinematográfico inglés que iba a rodar la película «Another Sky» del director Gabim Lambert cuya actriz principal era Catherine Lacey. En ella la protagonista hace el papel de una joven inglesa que después de vivir una juventud puritana, descubre su sensualidad en el norte de África.

Impresionado por el torrente de sensaciones vividas en la ciudad, Elias Canetti escribirá Las Voces de Marrakech a su vuelta a Londres basándose en su memoria y en tres páginas de notas que había escrito. La novela no se publicaría hasta 1967.

Como ya sugiere el subtítulo, el libro no es un cuaderno de viaje sino una colección de impresiones y momentos que el autor ha intentado capturar y reunir. En él se mezclan voces, olores, gestos, imágenes y descripciones de situaciones y personajes que observa, analiza y describe con gran precisión. No lleva ninguna guía de viaje y trata de descubrir cómo vive esa gente tan diferente a él.

​El libro se divide en catorce capítulos que tocan diferentes aspectos como los mercados de camellos, los zocos, los ciegos, las azoteas, el Mellah… El capítulo de la Familia Dahan alude al intento de asesinato del sultán Mohammed Ben Arafa elegido por el gobierno del protectorado francés que tuvo lugar mientras el equipo de rodaje estaba en la ciudad.

Para Canetti, el viaje es la ocasión única de apropiarse de un mundo extraño, de vivir experiencias ajenas a uno mismo.

Sus reflexiones sin juicios morales, su capacidad de observación, su búsqueda del alma de la ciudad y su habilidad para narrar historias con una gran sencillez son los mayores atractivos de este libro.

Campos de Níjar de Juan Goytisolo

La primera vez que viajé al Cabo de Gata a finales de los años ochenta me llevé en la mochila Campos de Níjar de Juan Goytisolo. El libro me lo había recomendado un profesor de literatura del Instituto de Bachillerato donde trabajaba por aquel entonces. Me enamoré de los paisajes de la zona en aquel primer viaje y no he dejado de volver siempre que tengo ocasión.

Juan Goytisolo nació en Barcelona en 1931. Su obra literaria es muy extensa e incluye novelas, cuentos, relatos de viaje, ensayos y poesía. En 1956, asfixiado por el clima de la dictadura se autoexilió en Paris. El autor hizo dos viajes breves a Almería a mediados de los años cincuenta, el primero en el año 1956 y el segundo en 1957. De esos dos viajes surgirán dos libros: Campos de Níjar y la Chanca. Este último es un recorrido por uno de los barrios más pobres de la península, un libro censurado durante el franquismo por dar una mala imagen del país y que no se editaría en España hasta 1983.

Campos de Nïjar, publicado en 1960, relata el viaje en autobús, a pie y en autostop por el municipio de Níjar donde se encuentra el actual Parque Natural del Cabo de Gata. Durante el segundo viaje a la zona, el futuro director de cine y guionista Vicente Aranda le acompañó haciendo de fotógrafo. La primera edición del libro se publicó con diez fotografías suyas. A lo largo de tres días, el escritor va recorriendo diversos pueblos como el Alquián, Rodalquilar, Níjar, Cabo de Gata, San José, la Isleta (aunque no mencione su nombre), las Negras, Carboneras, entablando conversación con personas diferentes en las calles, caminos y bares. Sus impresiones y conversaciones con los lugareños nos muestran algo común a todos: unas condiciones de vida muy duras, la búsqueda diaria de la supervivencia, el anhelo de la emigración a Barcelona y la vigilancia omnipresente de la guardia civil. Las explotaciones mineras no habían contribuido al desarrollo de la zona y el turismo aún no había descubierto la belleza de sus paisajes.

Campos de Níjar es uno de las pocos relatos de viaje por la península que se publicaron en los años cincuenta junto con Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela o Al sur de Granada del hispanista Gerald Brenan aunque lo que nos relata este último es su experiencia en los años veinte. La diferencia con estas otras dos novelas es que en la de Juan Goytisolo subyace una clara intención de denuncia social. Estos dos viajes marcaron su vida y su literatura ya que su interés por el mundo árabe empezó aquí. En el norte de África encontró una prolongación del paisaje almeriense que tanto le había gustado. En 1996 se trasladó a Marrakech donde falleció en 2017. Está enterrado en el cementerio civil de Larache junto a la tumba del también escritor Jean Genet.

Fotografía: Vista de Las Negras viniendo de la Cala del Cuervo. 2015.

Peregrinos de la belleza. Viajeros por Italia y Grecia de María Belmonte

Peregrinos de la belleza es el primer libro que escribió María Belmonte. La autora es licenciada en Historia y doctora en Antropología y actualmente trabaja como traductora.

En el siglo XVIII se consideraba que viajar a Francia, Italia o Grecia completaba la educación de los jóvenes aristócratas ingleses, un itinerario de carácter formativo que se llamó el Grand Tour y que podía durar varios meses o algunos años dependiendo del dinero de la familia o de los contactos que tuviera entre la nobleza europea. Otras veces, el motivo era la búsqueda de un clima más benigno para una salud delicada o simplemente huir de una sociedad muy encorsetada. En el siglo XIX la nueva burguesía industrial se apuntó a los viajes por Europa. El viaje formativo dejó paso al viaje romántico o de placer cuya motivación era el divertimento. Este tipo de viaje fue el precursor del turismo que conocemos hoy.

Peregrinos de la belleza hace un repaso riguroso y ameno de algunos de los personajes más famosos que visitaron Italia y Grecia. La parte dedicada a Italia abarca los siglos XVIII, XIX y XX y la parte dedicada a Grecia está centrada en el siglo XX. Aparecen literatos como D.H. Lawrence, Norman Lewis, Henry Miller, Patrick Leigh Fermor o Lawrence Durrell. El libro es la experiencia mediterránea de nueve viajeros pero también la de la autora porque María Belmonte aparece visitando los lugares por los que transitaron antaño estos escritores tratando de dar con el espíritu del lugar o lo que queda de él.

No todo es luz y belleza. En el trasfondo de las biografías nos encontramos con la pobreza, la pedofilia, el horror de la guerra, la violencia…

Los textos son muy amenos y están muy bien documentados con los paisajes del Mediterráneo como hilo conductor. Un libro muy recomendable no solo por lo que cuenta sino por cómo lo cuenta y que nos invita a seguir buscando la belleza incluso en tiempos convulsos.

Mallorca, abierto todo el año de Xavier Moret

Este libro sobre Mallorca está publicado en catalán en la editorial Pòrtic y en castellano en la editorial Península.

Xavier Moret es periodista y escritor, ha viajado por todo el mundo y escrito numerosos reportajes y libros de viajes.

El libro se divide en cinco partes: el Pla de Mallorca, Palma, la costa de Tramuntana, la costa noroeste y la costa de Levante. Cada parte tiene varios capítulos dedicados a lugares y temas diferentes como los almendros, los olivos, las grandes fincas, las calas, Deià y Robert Graves, la misteriosa isla de Cabrera..

Al final de cada capítulo, hay una receta de algún plato tradicional o una reseña sobre algún restaurante.

Xavier Moret ha sabido transmitir lo que queda de la auténtica Mallorca y a su vez nos muestra lo que ha supuesto el impacto del turismo en la vida de los mallorquines en los últimos cincuenta años gracias a sus interesantes conversaciones con diferentes isleños, entre ellos el pintor Miquel Barceló que hace la siguiente observación: «En una generación, nos hemos comido tres siglos».

El escritor hace un relajante recorrido por la isla y nos lleva a rincones y paisajes que se han preservado, lugares en los que aún se puede reconocer la esencia mediterránea. El libro es un homenaje a la belleza de esta isla, a sus gentes, a sus tradiciones y a su gastronomía. El autor acaba su viaje con una preciosa puesta de sol en Ses Salines, de aquellas que Santiago Rusiñol y sus amigos pintores aplaudían con entusiasmo cien años atrás para agradecer el gran regalo que les ofrecía la naturaleza.

Mallorca, abierto todo el año es una gozada de libro que me llevaré en la maleta cuando visite la isla algún día.