El hombre de las dos patrias de Javier Reverte

Tras las huellas de Albert Camus

En 2013, Javier Reverte viaja en ferry desde Alicante a Argelia coincidiendo con el centenario del nacimiento de Albert Camus y recorre los lugares en los que el escritor vivió, estudió y trabajó, sobre todo Orán y Argel. Se adentra en el barrio de Belcourt donde el autor pasó su infancia y visita, entre otros sitios, el Instituto donde cursó sus estudios secundarios. También se acerca a los escenarios de sus obras más conocidas como la playa de Bouiseville en Orán, lugar donde transcurrió el incidente que le inspiró para escribir su novela El extranjero.

Albert Camus nació en Argelia en el seno de una familia muy humilde. Su padre era francés y su madre de ascendencia menorquina. Eran “pieds noirs” o sea colonos europeos, en su mayoría franceses, nacidos en Argelia que conservaban la nacionalidad gala. Su padre falleció a los pocos meses de su nacimiento en la batalla del Marne durante la Primera Guerra Mundial y su madre que era analfabeta tuvo que trabajar como empleada de la limpieza para sacar adelante a sus dos hijos. Albert Camus fue un buen estudiante y consiguió una beca para estudiar en el Liceo de Argel donde hizo sus estudios secundarios y posteriormente ingresó en la Universidad para estudiar Filosofía. Se afilió al Partido Comunista pero lo abandonó dos años después porque se sintió desencantado con la deriva totalitaria del estalinismo. Camus se trasladó a París en 1942. Fue director y líder de Combat, la publicación de la Resistencia francesa durante la ocupación nazi. En 1957, le concedieron el Premio Nobel de Literatura. Se casó dos veces y tuvo varias amantes, entre ellas la actriz María Casares, hija de Santiago Casares Quiroga quien fue Ministro del Interior durante la Segunda República Española.

Los recorridos de Javier Reverte van más allá de lo puramente literario.Nos muestran un país con un pasado violento y difícil marcado por varios hechos importantes: primero, la colonización por parte de turcos, españoles y franceses. Más tarde, la durísima lucha hasta alcanzar la independencia en 1962. Luego, la tremenda corrupción del partido que se instaló en el poder y finalmente la violencia del ejército y de los fundamentalistas durante el llamado decenio negro entre 1992 y 2002 en el que murieron cerca de 200.000 personas, la mayoría civiles. El autor nos muestra un país con un presente y un futuro inciertos. Un país rico en petróleo, minería y agricultura pero gobernado por un partido único y corrupto que no ha invertido esa riqueza en su pueblo y con una capital que si estuviera rehabilitada sería una de las ciudades más bellas del Mediterráneo.

Albert Camus no encontró su sitio ni entre los intelectuales franceses de izquierdas ni entre los árabes que lucharon por la independencia a pesar de ser un hombre con una mentalidad progresista y solidaria. Como consecuencia de su pensamiento humanista contrario a cualquier tipo de violencia viniera de donde viniera, hizo una propuesta de tregua civil entre las dos comunidades basada en la libertad e igualdad de derechos de árabes y colonos bajo la supervisión de Francia pero su idea no gustó ni a uno ni a otro bando. Hoy en día, en Argelia sigue siendo muy poco apreciado por no haber apoyado abiertamente a los que luchaban por la independencia y porque en sus novelas los personajes árabes no tienen nunca nombre. Simplemente se llaman “árabes”.

El libro de Javier Reverte transmite la belleza de Orán y Argel bajo un sol cegador casi omnipresente. Stefan Zweig que visitó Argel en los años 30 del siglo pasado dijo de esa luz lo siguiente: “un color único, alimentado por todos los otros, un blanco duro y puede ser que casi doloroso, una luz de una intensidad extraordinaria, atravesada como un diamante por el centelleo de miles de cristales brillantes que envían los rayos del sol…es este color el que da su magia a Argel”. También describía así un atardecer desde las alturas de la ciudad: “Una inmensa concha azul de mar cerrando Argel, la perla blanca…Y empujado por el deseo de dar un sentido a esta villa escalonada en terrazas, puede soñarse que es como un anfiteatro construido para poder contemplar el sublime espectáculo de un mar siempre azul, de una primavera eterna, de mirar voluptuosamente la blancura de su rostro sobre el azul heráldico del puerto”. Y es que a pesar de la decrepitud de los edificios, la pobreza y la suciedad, Argel nunca ha perdido su belleza.

El hombre de las dos patrias es un libro corto, ameno y muy interesante que nos ayuda a entender mejor a Albert Camus y a Argelia. Un pequeño homenaje de Javier Reverte a uno de los escritores del siglo XX que más le habían emocionado.